
Comienzo con un análisis exhaustivo de dónde estás hoy. No solo evalúo tu imagen; examino tu posición en el mercado, tu reputación, tus fortalezas y áreas de mejora.
Analizo: – Estado actual de todos los touchpoints de marca – Percepción interna y externa – Análisis competitivo actualizado – Equity de marca (qué conservar) – Gaps entre imagen y realidad empresarial – Oportunidades de diferenciación
Con el diagnóstico claro, desarrollo una estrategia de evolución que honre tu pasado mientras te prepara para el futuro. Cada decisión se toma con un propósito claro. En ocasiones, no solo necesitamos actualizar el storytelling y la identidad visual sino el naming.
Defino: – Qué elementos mantener (continuidad) – Qué elementos evolucionar (modernización) – Qué elementos eliminar (simplificación) – Nuevos territorios a explorar – Mensaje y posicionamiento actualizado – Roadmap de implementación
El diseño del rebranding es un equilibrio delicado entre lo familiar y lo nuevo. Mantengo suficientes elementos reconocibles mientras introduzco la frescura necesaria.
Desarrollo: Dos propuestas gráficas: una más alineada con tu marca actual y otra más evolucionada, para que puedas elegir el nivel de transformación que mejor se adapte a tu momento empresarial.
Un rebranding exitoso no se lanza de golpe; se implementa estratégicamente. Diseño un plan de rollout que minimice la confusión y maximice el impacto positivo.
Plan de implementación: – Timeline de transición por fases – Comunicación interna primero – Lanzamiento a clientes clave – Rollout público general – Monitoreo y ajustes – Soporte post-lanzamiento







Preguntas Frecuentes sobre Rebranding
